Miradas desde afuera. Festivales y ciclos de cine de Buenos Aires: LatinArab y Han Cine

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Por Lucía Rud

Los festivales y ciclos de cine son, además de eventos culturales que enriquecen las visiones de mundo, importantes instrumentos de mercado a nivel internacional. El cine, para Octavio Getino, es -como la industria mecánica en Inglaterra a fines del siglo XVIII o la energía nuclear en la década del sesenta según Gérard Destanne de Bernis- una industria industrializante. Ver una película no consiste únicamente en el consumo del film, sino que esa visión implica además la sugestión al consumo de bienes y servicios, promocionando a otras industrias. Además de las películas que se comercializan, se vende también un estilo de vida en una serie de productos, se promueve el turismo, se construye un soft power y la valoración de una cultura. Desde el estudio de las artes, esta consideración puede parecer tan cínica como errónea, y sin embargo es la posición que tomaron explícitamente países como Estados Unidos (que promovió desde ciertos organismos estatales la venta de sus películas desde la Segunda Guerra Mundial) y Corea del Sur. También lo pensó así la Argentina cuando abrió sus Espacios INCAA en las embajadas de Washington, Tel Aviv, Moscú, Madrid y Roma. Las cinematografías nacionales no son ingenuas.

A principios del mes de septiembre, un festival de cine latino árabe (Latinarab) y un ciclo de cine coreano (Han) tuvieron lugar en la ciudad de Buenos Aires. Estos son sólo algunos de los más de cien festivales que se realizan en el país, y de los numerosos ciclos y festivales de cines de ciertas nacionalidades, etnias o pueblos que se hacen en Buenos Aires con mayor o menor convocatoria, como el Festival de Cine Turco (desde 2013), BAP Festival de Cine Polaco (desde 2013), Festival de Cine Alemán (desde 1999), Cine Fest Brasil (desde 2010), Festival de Cine Judío (desde 2003), BACI Festival de Cine Italiano, Festival de Cine Escandinavo, Festival de Cine Nórdico, FECIVE Festival de cine Venezolano (2015), la Muestra de Cine Mexicano Independiente (2013), entre otros.

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No fueron numerosas las experiencias cinematográficas interregionales Sur-Sur durante el siglo XX. En el mundo lusófono, la triangulación entre Portugal, Brasil y otras ex colonias portuguesas fue ocasional: Mueda, Memória e Massacre, la primera película producida por Mozambique en 1979, fue dirigida por Ruy Guerra (nacido en Maputo, y una de las figuras claves del cine brasileño). En los últimos años, es posible encontrar producciones entre Argentina y países árabes como Beirut – Buenos Aires – Beirut (Hernán Belón, 2011) y la serie de webtv musical Bondi a Palestina, producida por CineFértil, en las que este vínculo Sur-Sur se afianza y profundiza.

El Festival de cine LatinArab International Film Festival 2016 va por su sexta edición, y tuvo como sedes el Espacio INCAA Cine Gaumont, Alianza Francesa, Centro Cultural Gral. San Martín, Sala Leonardo Favio, Biblioteca del Congreso de la Nación y Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Este es un festival que se realiza con mucho esfuerzo y entusiasmo por parte de su director general, Edgardo Bechara El Khoury, y Christian Mouroux, programador y director artístico. La intención es exhibir cine alternativo del mundo árabe y marcar procesos de cooperación cultural y audiovisual Sur-Sur. Por esto, no se exhiben únicamente películas del mundo árabe (que se concentran en la sección “Competencia de Largometrajes Árabes”), sino también películas latinoamericanas con temática árabe (en “Panorama Latino Árabe”). También hay una competencia de cortometrajes árabes. La programación de este año tuvo en su categoría “País Invitado de Honor” a Egipto (en emisiones anteriores, los países invitados fueron Líbano, Marruecos y Túnez) y una serie de documentales producidos por Al Jazeera. A su vez, se presentó un programa de films seleccionados del Festival de Cine Joven Ajyal de Qatar.

Además de la exhibición de films, LatinArab establece encuentros y reuniones de actores de la industria cinematográfica de los países árabes y latinoamericanos, y el desarrollo de un Banco de Proyectos Latino Árabe de Cine y TV.

En sus emisiones anteriores, Latinarab procuró alcanzar otras partes del país, proyectando films en Espacios Incaa de ciertas provincias. Puede considerarse entonces el interés de este festival en integrar tanto a nivel federal, regional como Sur-Sur, y también en cuanto a producción, distribución y exhibición.

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Han Cine es la tercera edición del ciclo de cine coreano en la ciudad de Buenos Aires, que se exhibe desde sus orígenes en la sala 10 Cinemark Palermo. El festival es organizado por el Centro Cultural Coreano (con Gabriel Pressello y Lee Jenny como programadores y productores generales), coproducción de la Embajada de la República de Corea, el Korean Film Council (KOFIC) y Cinemark Palermo. Cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación, Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) y Radio Cultura FM 97.9. A diferencia de Latinarab, la intención es exhibir las películas más taquilleras de Corea, de narrativa convencional y de género. Aquí es pertinente señalar la diferencia entre ciclo (no otorga premios y no es competitivo) y festival. Han tiene pretensiones muy diferentes a Latinarab: es un ciclo de sede única, con una programación pequeña, concentrada y que no tiene intentos de reciprocidad con el cine argentino o latinoamericano. Su intención es principalmente otorgar visibilidad a Corea del Sur y a su producción cinematográfica de corte industrial -ya que se considera que los films “de autor” coreanos logran insertarse en festivales como BAFICI o el Festival Internacional de Mar del Plata. En comparación al Festival Latinarab, esto puede parecer un objetivo más trivial. Sin embargo, puede pensarse a su vez como una manera de ganarle a Hollywood en su propio juego.

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Los festivales de cine alrededor del mundo -San Sebastián, Venecia, Locarno, Cannes, Berlín, La Habana- son plataformas para las películas nacionales. De la misma manera, Argentina promueve su cinematografía a través de festivales y ciclos en ciudades como Londres o Singapur. Entre esta multiplicidad y multiculturalidad, sin embargo, se oculta un gran ausente: el cine latinoamericano. Se proyectan en Argentina más películas tanto en cine comercial como en ciclos y festivales de otras regiones que latinoamericanas. En 2014, con el Primer Festival de Cine Unasur, una reparación pareció posible. Sin embargo, hoy esta cuestión queda en los márgenes.

Bibliografía sugerida:

Valck, Marijke de. Film festivals: From European geopolitics to global cinephilia. Amsterdam University Press, 2007.

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