Life (Daniel Espinosa / 2017 / EE.UU.) Recetas conocidas

Por Martín Badell

   Life (2017) es la historia de una misión internacional que se encuentra a la espera de una sonda con muestras de la superficie marciana. Pero lo que parecía un par de tubitos con polvo rojo, bueno, siempre viene con algo más. A partir de ahí, la tripulación deberá salvar su pellejo y evitar que los monstruos acometan con la tan temible tarea de acabar con cada ser humano en la Tierra.

   Hollywood conoce bien el terreno; mejor dicho, lo construyó. El menjunje supone ciertas dosis de acción, ciencia-ficción, suspenso y una pizca de terror. Si bien su título, Life -en castellano “vida”-, quizás podría remitirnos a cierto tipo de films más asociado a lo sobrenatural, científico, o incluso lo existencial –quizás tan sólo sea un anhelo optimista-, como pueden ser los casos emblemáticos de películas tales como 2001: odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), o Solaris (Andrei Tarkovski, 1972), o simplemente la reciente Arrival (Denis Villeneuve, 2016), la historia escoge hacer foco en las maldades de un organismo tan versátil como letal. El extraterrestre no siempre es un invasor implacable que viene en naves espaciales con una tecnología y un armamento inimaginables capaces de subyugar a la Humanidad. La trama de esta película dista mucho de las casi caricaturescas Día de la independencia (Roland Emmerich, 1996) y Día de la independencia: contraataque (Roland Emmerich, 2016), de La guerra de los mundos (Byron Haskin, 1953, y Steven Spielberg, 2005), de Battleship (Peter Berg, 2012) o de la bélica Batalla de Los Ángeles (Jonathan Liebesman, 2011). Conocemos muy bien qué pasa luego. Lo hemos visto en grandes films como la saga de Alien –sobre todo en aquella primera entrega, brillante combinación de terror y ciencia ficción-, o en su precuela Prometheus (Ridley Scott, 2015), o quizás en Pandorum (Christian Alvart, 2007), aunque con la que quizás guarde mayor similitud sea con La cosa (1982) de John Carpenter, que también tuvo su remake en 2010, viralizada tendencia que también suma cantidades insospechadas de precuelas, secuelas o spin-offs.

   Dirigida por el sueco Daniel Espinosa, que ya tiene un par de tanques producidos en la meca del cine, como Safe House (2012) o Child 44 (2015), nuestro film en cuestión no aporta más que otro eslabón a una filmografía orientada hacia el mero entretenimiento. La receta resulta tan rígida que incluso no proporciona espacio al lucimiento de alguna de sus figuras: Jake Gyllenhaal, Ryan Reynolds, o la ascendente sueca Rebbeca Ferguson. Vale decir, el film bien puede resultar atractivo para pasar el rato, pero no invita al espectador a recorrer ningún camino que no haya transitado antes; más bien, el cultor de este entramado de géneros y subgéneros no podrá dejar de linkearla con los clásicos ya mencionados.

En este sentido, lo que se pone de manifiesto son algunos interrogantes quizás ya clásicos. ¿Hasta dónde llega la maquinaria industrial estadounidense? Más allá del afán por la rentabilidad, ¿cuánto más pueden repetirse ciertas fórmulas? ¿Es posible conocer los gustos de los públicos? ¿En qué medida? Claro está que no hay originalidad alguna en estas preguntas. Ahora bien, y lejos de una actitud condenatoria para con Life que ciertamente no merece, resulta imposible no preguntarse si en verdad no hay por ahí algún guión más original para rodar.

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