Entrevista con Gian Luca Farinelli, director de la cinemateca de Bolonia

El festival Il Cinema Ritrovato se realiza cada verano año en la ciudad de Bolonia, Italia y se especializó, inicialmente en las primeras décadas del cine. Hoy en día es uno de los puntos de encuentro cinéfilos más importantes del año, donde archivos, cinematecas y laboratorios del mundo presentan las últimas restauraciones realizadas, combinadas con exhaustivas retrospectivas y proyecciones al aire libre en el casco histórico medieval de la ciudad. Gian Luca Farinelli es uno de sus creadores, allá por 1986 y desde 2001 es director de la Cineteca de Bolonia, sede del evento. Su última edición en 2016 fue la trigésima, ocasión para balances, retrospectivas y festejos.

No hace falta mucho tiempo para constatar que Farinelli es ante todo un apasionado, y para comprobar la importancia de su trabajo en el festival. Omnipresente durante dos semanas, se lo ve por la mañana temprano presentado las primeras conferencias de cada día, por la tarde acompañando a alguno de los invitados y por la noche presentando las masivas funciones con orquesta en vivo en la Piazza Maggiore. Cortó personalmente todas y cada una de las porciones de la gigantesca torta de cumpleaños del festival en la fiesta de clausura y las sirvió a cada asistente con una sonrisa.

En esta entrevista nos habla del trabajo de programación que se lleva a cabo cada año en la Cinemateca y también de la retrospectiva titulada “Otra historia del cine argentino” curada por Edgardo Cozarinsky y presentada en esta última edición.

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El Ángel Exterminador: ¿Qué balance hacen de estos 30 años de festival? ¿Qué objetivos se propusieron, cuáles lograron y cuáles quedan por hacer?

Gian Luca Farinelli: El primer objetivo del festival fue poner en valor el trabajo de la cinemateca, lograr un reconocimiento primero local y luego internacional. Además, desde el comienzo hemos tratado de generar un lugar de encuentro para las cinematecas, que no tenían un festival propio. Un espacio para reflexionar, para confrontar puntos de vistas, para hablar de nuestras propias políticas, para mostrar y discutir nuestro propio trabajo. Eso creo que se logró; el festival es, desde hace tiempo, un espacio de encuentro e intercambio internacional.

Otro objetivo importante era el de crear un espacio de libertad y goce, un lugar para mostrar bellos films y para redescubrir la belleza de las películas del pasado. Eso creo que nos sale cada vez mejor; fuimos aprendiendo con el tiempo. Un periodista me dijo hace poco que lo maravilloso de este festival es que las películas son muy diferentes pero dialogan entre sí, y que luego de esas dos semanas de inmersión cinéfila uno sale con nuevas ideas, nuevos vínculos y relaciones.

El festival también es un ejercicio de programación importante y complejo. Creo que hemos ido perfeccionando una reflexión sobre la actividad de programar películas, y por suerte muchos programadores de todo el mundo han venido a participar en ella. Todo esto ha pasado por momentos de extrema transformación. Por ejemplo, hace años muchísimas películas eran prácticamente imposibles de conseguir y entonces muchas retrospectivas que hoy en día nos parecen simples hace unos años eran complicadísimas de organizar. En esto juega un rol muy importante lo digital y la web. Hoy en día tenemos la ilusión de que todo está disponible ahí en internet, pero sabemos bien que no es así, que hay miles de películas importantes que quedan inaccesibles. Por otro lado, la paradoja es que el hecho de que “todo esté disponible” hace que nada esté verdaderamente disponible si no se tienen ciertas herramientas de acceso a ciertas películas. Por eso yo pienso que nuestro catálogo es el catalogo más hermoso de todos los festivales del mundo, porque ponemos toda nuestra energía y nuestro cuidado para que sea una guía, una referencia y una reflexión sobre las películas que mostramos.

EAE: Imagino que uno de los grandes desafíos desde ese punto de vista es el de equilibrar por un lado un público especializado y erudito (universitarios y especialistas de archivos y cinematecas) y por otro lado el público general, los vecinos de la ciudad de Bolonia [N.d.E. la Cineteca era una institución pública municipal hasta hace unos años]

GLF: Bueno, como dije, nuestro primer objetivo era obtener reconocimiento internacional y en esa dirección trabajamos durante los primeros años. Luego tratamos de difundir y consolidar la idea de que la historia del cine no es solo un asunto de especialistas sino también para el público general. Pero tampoco queríamos simplemente ir detrás de los gustos del público, como muchas veces se hace: partir de la idea de que para convocar un público masivo hay que darle exactamente lo que el público masivo ve. No, el cine es un arte esencialmente popular y hay que buscar la manera de que ese público se reencuentre con el placer de las películas, el mismo placer que nosotros los especialistas sentimos. Así el festival no pierde su credibilidad frente al público especializado, porque es una suerte de paraíso para los especialistas con joyas raras de períodos muy difíciles. Pero también es un festival para todos, donde todos pueden vivir ese reencuentro con el pasado. Por eso es que mezclamos temas y filmografías muy diferentes, películas de hace ciento veinte años pero también películas de la actualidad. Por ejemplo, en la sección de documentales hay películas contemporáneas como la última película de Bertrand Tavernier que se presentó en Cannes el año pasado [NdE. Viaje a través del cine francés, Tavernier, 2016]. No es un festival compartimentado, con los especialistas por un lado y el público general por otro.

EAE: De hecho no hay un espacio VIP o exclusivo…

GLF: Claro que no; Bernardo Bertolucci sale de dar su conferencia y va a tomarse un café en el mismo bar que cualquier otra persona que pasa. No existe esa separación tradicional entre las estrellas y el resto, como en la mayoría de los festivales (los grandes ¡y también los chicos!). Nosotros tratamos de afirmar: este es un festival para todos

EAE: ¿Cuáles son los desafíos que piensan para el futuro?

GLF: Poder continuar. Poder seguir con el mismo estilo y con el mismo equipo. Otro de los grandes desafíos para el año que viene es la reapertura del Modernissimo una sala histórica de cine que está sobre la gran Piazza Maggiore, construida en 1915 y que cerró hace unos diez años. La queremos re-abrir para la próxima edición y que quede como la sala principal de la cinemateca, con programación todo el año. Esta programación, rica, múltiple y compleja que hacemos hoy en día en nuestras salas, pero que vamos a tratar de mejorar aún más con este proyecto (más información sobre el Modernissimo aquí).

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EAE: ¿Por qué una retrospectiva de cine argentino?

GLF: Todos los años intentamos ir más allá del cine europeo, de esta tradición de Europa occidental cada vez más estrecha. Buscamos verdaderamente una idea del cine mundial, de lo que el cine fue durante el Siglo XX. Logramos redescubrir varios films de África gracias al proyecto de Scorcese (NdE:  La inciativa World Cinema Project de la Film Foundation gracias a la cual se restauraron obras de los senegaleses Ousmane Sembène y Djibril Diop Mambéty, entre muchas otras películas). Asia tiene cinematografías verdaderamente enormes y Japón por ejemplo está siempre representado en el festival desde hace diez años, lo mismo los países de la URSS. Pero nos faltaba América Latina, lo descubrimos tardíamente. El cine argentino hoy en día está muy presente en todos los festivales, con grandes películas y directores muy ligados al cine italiano. Las películas de Szifrón y Trapero, en mi opinión, tienen mucho más del cine clásico italiano que muchos directores italianos actuales.

El cine argentino tiene su propia historia, muy bella. Nosotros además tenemos esta amistad con esta gran personalidad de la cultura, Edgardo Cozarinsky, que ya había venido al festival varias veces y nos hizo esta propuesta de una historia alternativa, una mirada diferente. Por otra parte tuvimos la excelente oportunidad de poder contar con la colección personal de Fernando Peña, quien muy generosamente la puso a disposición; y por supuesto el apoyo del INCAA y de Bernardo Bergeret. Así que para nosotros todo resultó extremadamente rico, interesante y relativamente simple. No ha habido muchas retrospectivas así en el mundo. Y nos gustaría continuar, con el cine mexicano, el brasileño, explorar otros períodos del cine argentino, etc. Fue una prueba para nosotros y para el público, que la disfrutó muchísimo.

La charla entra Cozarinsky y Farinelli presentando el ciclo se puede ver aquí, en el canal de la Cineteca.

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Fotos: https://festival.ilcinemaritrovato.it

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1 Respuesta

  1. fernando bordigoni dice:

    Muy bueno el reportaje, lori, y muy bueno y muy completo el artículo sobre el festival de Bolonia, con mucha bibliografía para consultar interesante. Besos de papá desde el Bolsón. 2/2/17

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