Odios negros

 Por Daniela Espejo

 Llegar tarde a ver una película no es lo ideal. Aunque sea llegar a los pocos segundos de empezada. Pero llegar tarde a ver El desierto negro (Gaspar Scheuer, 2007) puede ser una catástrofe. En los créditos ya, la negrura es tan intensa que impide siquiera ver si algún asiento vacío nos permite acomodarnos para su visionado.

         Rodada en la provincia de Buenos Aires, pampa tradicional, escenario gauchesco, los paisajes oscuros son parte casi principal del film. La narración se ve todo el tiempo detenida por largos planos del campo, los juncos, las nubes, los cielos, en una reiterada y estratégica contemplación, haciendo hincapié en la noche como momento privilegiado de la narración.

Probablemente sea la fotografía de Jorge Crespo, premiada por la Asociación de Directores de Fotografía (ADF), el recurso más desarrollado del film para lograr este placer de la mirada, detenida en la belleza del claroscuro, del contraluz, de los matices del blanco y negro. Exquisita, por cierto, y muy audaz, permite ver a través de los contornos, el negro domina por sobre la luz, sólo presente para recortar figuras.

La clásica historia gauchesca del reo que escapa de la ley, en este caso llamado Miguel Irusta (Guillermo Angelelli), se vuelve en esta obra una oscura contienda entre perseguidores y perseguido, un poco a la manera del film noir en cuanto a que la representación de este enfrentamiento viene acompañada de un juego constante de sombras. Los primeros planos juegan un rol importante, sobre todo en favor de señalar la intensidad de las miradas, recurso especialmente utilizado en el trabajo de Angelelli.

Heredero claro de películas como Juan Moreira de Leonardo Favio (1973), Scheuer se permite además, y más notoriamente, tomar la posta de un género literario y narrativo nacional casi olvidado por nuestros días. Hasta podríamos señalar a la gauchesca como una narrativa del pasado. Sin embargo, el realizador logra acercarla tomándose el film como una investigación sobre la identidad de la sociedad argentina actual, sus orígenes, sus raíces criollas.

En ese sentido, es notorio el trabajo de dirección de arte que permite retrotraernos a una época casi mítica de la nación argentina en plena transición de la colonia española a la constitución del Estado. Si bien Scheuer no acuerda con situar a la película en una época específica sino que prefiere pensarla como atemporal, resulta importante para la recreación en cuanto a vestuarios, escenografías y puesta en escena la ubicación en la época (segunda mitad del siglo XIX).

Todos los sistemas significantes convergen para lograr la significación del film en un punto estratégico: reflexionar sobre la tradición y el pasado para pensar nuestra identidad actual desde las nuevas miradas del cine argentino. Habría que pensar qué vínculos tiene el marginado Irusta con los actores sociales de la actualidad argentina. Cuál es la relación que une aquel tiempo con el actual.








Ficha técnica
El desierto negro
Argentina, 99', 2007
Dirección: Gaspar Scheuer
Guión: Gaspar Scheuer
Fotografía: Jorge Crespo
Montaje: Eduardo López López
Sonido: Estanislao Sotosca
Música: Ezequiel Menalled
Intérpretes: Guillermo Angelelli, Mónica Lairana, Guillermo Somogyi, Mateo Deschutter, Alberto Rognoni, Pablo Almirón
Producción Ejecutiva: Daniele Incalcaterra, Pablo Dellamea