El
carnaval de Reagan. Sobre Gremlins
(1984) y Gremlins
2 (1990)
Por Sebastián Goyburu
Chinese Boy: Look Mister, there
are some rules that you've got to follow.
Randall Peltzer: Yeah, what kind of rules?
Chinese Boy: First of all, keep him out of the light, he hates bright
light, especially sunlight, it'll kill him. Second, don't give him any
water, not even to drink. But the most important rule, the rule you can
never forget, no matter how much he cries, no matter how much he begs,
never feed him after midnight.(1)
"No
hay mejor manera de arruinar un chiste que analizarlo y recargarlo de
comentarios sociales. Pero esta broma pide a gritos un comentario..."
Darnton, Robert,
"Matanza de
Gatos en la Calle Saint-Séverin", en La Gran Matanza de
Gatos y
otros episodios en la Historia Cultural Francesa, 1984, Basic Books
Inc., Nueva York
Si la participación de Joe Dante en el 26º Festival
de Cine
de Mar del Plata, tuvo para mí algo iluminador, fue esta
historia:
"... la primera
vez que Steven Spielberg vio la película, yo
estaba sentado detrás de él, y lo vi hacer
ésto
[se golpea la frente con la mano] y me dijo ‘Es
ésto lo
que van a ser los '90s’ y, saben, medio que lo fueron...".
Ambas películas se
proyectaron en simultáneo, y
enseguida
pensé que Gremlins
(1984) era los '80s, de la misma manera que
Gremlins 2
(1990) era los '90s. Es decir, no se trata de la realidad de
los EE.UU., sino de la sátira de los peores miedos del
reaganismo.
La primera película se realiza el mismo año en el
que
Reagan sería reelegido por 58% de los votos y, lo que es
más importante, por todos los Estados excepto Minesotta.
Frente
a la "crisis de confianza" de los años de Carter, los
norteamericanos habían respondido con la
revolución
conservadora, el chauvinismo militarista y un giro económico
neoliberal. Es el mito del pequeño pueblo del centro del
país, de la Main St., que de alguna manera recuerda unos
años 50s que nunca existieron; es el propio Sueño
Americano el que se pone en crisis en la primera de estas
películas.
Los problemas (y la historia) empiezan cuando Randall Peltzer se
adentra en el Barrio Chino, y decide llevar a su pueblo la amenaza
más adorable que ha dado el cine: un ser que, siendo tierno
y
bueno, pone en peligro (con su sola presencia) la totalidad de la
comunidad. Porque una vez que dejamos entrar a Gizmo, no podemos evitar
que de su propio cuero salgan toda clases de seres nuevos, y estos se
multiplicarán sin número dispuestos a destruir
nuestra
forma de vida. Punks.
Por supuesto que puede evitarse, pero sabemos que las reglas van a ser
rotas en el momento que son formuladas. El equilibrio frágil
no
puede más que ser roto, es la moraleja. ¿No
habría
sido mejor para todos, podemos preguntarnos, si Billy hubiera tenido
otro regalo?
Nos lo dice una y otra vez Murray, el veterano de guerra:
"Murray Futterman: [turning to Billy and Kate] You got-you gotta watch
out for them forgeiners cuz they plant gremlins in their machinery.
[he climbs inside the car]
Murray Futterman: It's the same gremlins that brought down our planes
in the big one.
Kate: [laughing] The big one...
Murray Futterman: [turning round] that's right! World war two.
[he puts his hand to his head]
Murray Futterman: Good old WWII.
Murray Futterman: [Murray tries to start his car] Y'know their still
shippin them over here. They put em in cars, they put em in yer tv.
They put 'em in stereos and those little radios you stick in your ears.
They even put em in watches, they have teeny gremlins for our
watches!"(2)
Todo lo extranjero existe para destruirnos, nos dice, y cada vez es
más difícil ser "todo americano", mantenerlos
fuera.
Durante una noche, todo se da vuelta en Kingston Falls. Los poderosos
son catapultados de sus casas. La policía se escapa, los
veteranos de guerra retroceden y el pueblo es ocupado por una runfla
violenta y anárquica, que puede hacer inclusive de
Blancanieves
una oportunidad para el disturbio. La autoridad es desafiada y vencida
hasta que sale el sol y, finalmente, "Es de Mañana en
América"(3)
Pensemos ahora, por contraste, en Gremlins 2. Filmada en junio de 1989
y estrenada un año después, el film llega en
simultáneo con el fin de la Guerra Fría, la
caída
del Muro de Berlín y de la Unión
Soviética y el
triunfo aparentemente final del sistema de mercado. Al borde, sin
saberlo, de la recesión económica, el
país
todavía disfrutaba de la bonanza del período
anterior.
La revolución tecnológica ya había
estallado, la
Fox ya dominaba la pantalla televisiva y la CNN había
impuesto
el ciclo de noticias de 24 horas. El ideal comunitario ya no era la
utopía conservadora del corazón agropecuario,
sino un
futuro urbano, corporativo, diseñado para la eficiencia,
donde
cada uno ocupa su lugar.
De los que tienen lugar, por supuesto, porque no son ahora los
extranjeros los que amenazan con colapsar la utopía de
cristal,
sino los excluídos. Los que se quedan afuera y exigen entrar, pero que
no pertenecen y no pueden pertenecer, porque son fundamentalmente
distintos. Nadie lo dice mejor que el Gremlin Cerebro:
"Grandpa Fred: [interviewing Brain Gremlin] Creature what is it that
you want?
Brain Gremlin: Fred, what we want is, I think, what everyone wants, and
what you and your viewers have: civilization.
Grandpa Fred: Yes, but what sort of civilization are you speaking of?
Brain Gremlin: The niceties, Fred. The fine points: diplomacy,
compassion, standards, manners, tradition... that's what we're reaching
toward. Oh, we may stumble along the way, but civilization, yes. The
Geneva Convention, chamber music, Susan Sontag. Everything your society
has worked so hard to accomplish over the centuries, that's what we
aspire to; we want to be civilized.
[a Gremlin with a beanie cap acts goofy next to Brain]
Brain Gremlin: You take a look at this fellow here.
[Brain shoots the Gremlin in the head. The Gremlins in the bar laugh.
Grandpa Fred and Kujitsu leave]
Brain Gremlin: Now, was that civilized? No, clearly not. Fun, but in no
sense civilized. Now, bear in mind, none of us has been in New York
before. There are the Broadway shows - we'll have to find out how to
get tickets. There's also a lot of street crime, but I believe we can
watch that for free. We want the essentials. Dinettes. Complete bedroom
groups. Convenient credit, even though we've been turned down in the
past."(4)
El futuro, en los '90s, es promisorio, pero desgraciadamente no es para
todos. Aun los espacios más fina y obsesivamente controlados
están expuestos a ser ocupados (¿okupados?) por
una
chusma que demanda sacar su tajada de los beneficios de la prosperidad.
Con el espacio ya tomado, la solución termina siendo simple:
encerrarlos y engañarlos de manera que se destruyan a
sí
mismos. Esta vez la única solución es quebrar las
reglas
y confiar en que el exceso resulte en la autodestrucción.
Y retirarse luego a los suburbios. Al final de la película,
frente a la ruina de su edificio, Daniel Clamp dice "maybe it wasn't a
place for people anyway. It was a place for things. You make a place
for things... things come." (5). La comunidad del futuro, decide, es
Kingston Falls. La utopía conservadora se hace suburbana, se
convierte de tradición en producto.
Es aceptada y difundida la lectura racial de los Mogwai y los Gremlins.
Ed Guerrero dice que "Así, los Mogwai vienen a representar
una
serie de cambios políticos, generacionales y raciales que
van
desde el servil inmigrante asiático, la minoría
modelo,
Gizmo, a una segunda generación de asiáticos
políticamente conscientes organizados en torno al liderazgo
militante de Rayita, a una masa insurgente de monstruos negros y
marrones, significando las poblaciones nativas de afroamericanos y latinos, que encarnan la etiqueta que da título a la
película, Gremlins" (6)
Sin embargo, lejos de creer que en la conversión de los
mogwai a
los gremlins se da "un giro hacia un clima más
terrorífico, o que "En este punto, Gremlins torna de
entretenimiento para niños a la amenaza de una
película
de horror de pleno derecho" (7), creo que podemos leer ambas
películas como sátiras, y comprender lo que
sucede
durante una noche en Kingston Falls y un día en Nueva York
como
un carnaval.
En "Matanza de Gatos en la Calle Saint-Séverin", Darnton nos
dice que:
"El Carnaval era la época de la
diversión para
los grupos jóvenes, en especial para los aprendices, que se
organizaban en "cofradías" dirigidas por un superior o rey
ficticio y que realizaban cencerradas o grotescos desfiles con ruidos
picarescos para humillar a los cornudos, a los esposos que
habían sido apaleados por sus esposas, a los novios que se
habían casado con alguien de una edad muy diferente, o a
quien
personificara una infracción de las normas tradicionales. El
Carnaval era una temporada propicia para la risa y la sexualidad, para
que los jóvenes se desenfrenaran, una época en
que la
juventud ponía a prueba las barreras sociales cometiendo
infracciones limitadas, antes de ser asimilada de nuevo por el mundo
del orden, la sumisión y la seriedad de la Cuaresma. El
Carnaval
terminaba en un Martes de Carnestolendas o Mardi Gras, cuando un
maniquí de paja, el rey del Carnaval o Caramantran, era
sometido
a un juicio y a una ejecución ritual." (8)
A diferencia del caso que analiza Darnton, aquí el chiste no
está fuera, generacionalmente, de nuestro alcance. Es en
esto en
lo que hace irremplazable la experiencia comunitaria del cine. Sentado
en el Auditorium a sala llena, con un público
mayoritariamente
en sus 20 y 30 años, dispuesto a expresarse a viva voz ante
films que son parte de su acervo cultural, se hacía
inmediatamente evidente que los protagonistas de la película
no
son los humanos, que poco importan Billy, Kate, Murray Crump o Fred.
Todos ellos no son más que los blancos de las bromas.
Los verdaderos protagonistas, los que realizan el ritual carnavalesco,
son los gremlins, los otros, que pueden al menos durante un momento
irrumpir en el espacio público para burlar (y por lo tanto
acusar) las debilidades de una clase y una etnia dominantes. Es con
ellos (junto con Gizmo, por cuyo medio se abre y se cierra la
mascarada) que descansan nuestras simpatías.
Y la broma de carnaval es también acusación. En
la
primera de las películas vemos a una madre con su
pequeño
niño, la Sra. Harris, rogar a la Sra. Deagle que le atrase
el
vencimiento del alquiler hasta después de la Navidad, y
luego
vemos que ruega lo mismo al Sr. Anderson, siendo rechazada ambas veces
y en el caso de Deagle, incluso insultada. Deagle le dice a la madre:
"Sra. Harris, el banco y yo tenemos el mismo propósito en la
vida: ganar dinero. No sostener... vagos.". A principios de 1984,
frente a la acusación de no preocuparse por los pobres,
Reagan
respondía "la gente que duerme en las veredas, los sin
techo, son"sin techo, podría decirse, por
elección".
Durante su presidencia colapsó la vivienda de alquiler de
bajo
costo y los sin techo aumentaron de 600.000 a 1.200.000 personas en un
año. Esto fue el resultado del recorte salvaje del subsidio
federal a la vivienda, que Reagan redujo a la mitad en su primer
año de gobierno, e intentó eliminar
definitivamente
durante todo su mandato. Su gobierno no investigó la
rampante
discriminación racial en el otorgamiento de
crédito para
la vivienda. La asistencia federal a las grandes ciudades se redujo del
22% de su presupuesto anual al 6%, con el colapso de los servicios
públicos urbanos como resultado(9). No es curioso entonces
que
en ambas películas, los "caseros" (La Sra. Deagle y Forster)
sean a la vez los villanos más claros y las
víctimas de
las bromas más crueles.
Como corso de la sociedad conservadora, las dos películas
nos
ofrecen un buen hilo conductor para pensar la historia norteamericana
reciente. Tanto el carácter de su Rey Momo como la
naturaleza de
su "amenaza" las diferencian. En Gremlins, el carnaval es dirigido por
Rayita; punk, anárquicamente violento y absolutamente
destructivo, mientras que a la vez sabemos que todo debe terminar
cuando llegue el día. En Gremlins 2, a cada momento que pasa
se
acerca la noche, y la posibilidad de que los seres se escapen y sean
incontrolables aumenta; aquí, el Gremlin Cerebro manda, su
violencia es calculada, su objetivo es la conquista y, por sobre todas
las cosas, tiene una voz y reclama usarla. Entrábamos en los
'90s, el reaganismo estaba en sus últimos estertores, y la
cultura y la sociedad de Estados Unidos estaban listas para un nuevo
cambio.
NOTAS
(1)"Niño Chino: Oiga Señor, hay algunas reglas
que debe seguir.
Randall Peltzer: ¿Sí? ¿Qué
clase de reglas?
Niño Chino: Primero, manténgalo fuera de la luz,
odia la
luz brillante, especialmente la luz solar, que lo matará.
Segundo, no le dé agua, ni siquiera para beber. Pero la
regla
más importante, la regla que nunca puede olvidar, no importa
cuando llore, no importa cuanto ruegue, nunca lo alimente
después de medianoche."
(2)"Murray Futterman: [volviéndose hacia Billy y Kate]
De-deben
cuidarse de los extranjeros porque ponen gremlins en sus
máquinas
[se sube al auto]
Murray Futterman: Son los mismos gremlins que derribaban nuestros
aviones en la grande.
Kate: [riéndose] La grande...
Murray Futterman: [dándose vuelta] Así es! La
Segunda Guerra Mundial
[se lleva la mano a la cabeza]
Murray Futterman: ¡Vieja y querida segunda guerra!
Murray Futterman: [Murray intenta encender su auto] Saben que
todavía nos los están mandando. Los ponen en los
autos,
los ponen en sus TV. Los ponen en los estéreos y en esas
pequeñas radios que te metes en los oídos. Hasta
los
ponen en los relojes, ¡tienen gremlins chiquitos para los
relojes!"
(3)"Es de mañana en América" ("Morning in
America") fue
el slogan de campaña de Ronald Reagan para su
reelección
en 1984. El aviso televisivo que se adjunta en video es uno de los
hitos de la publicidad política norteamericana.
(4)"Abuelo Fred: [entrevistando al Gremlin Cerebro] Criatura,
¿qué es lo que quieren?
Gremlin Cerebro: Fred, lo que queremos es, creo, es lo que todos
quieren y que tus televidentes tienen: civilización.
Abuelo Fred: Pero, ¿de qué clase de
civilización habla?
Gremlin Cerebro: Los refinamientos, Fred. Las sutilezas: diplomacia,
compasión, estándares, modales,
tradición... eso
es lo que buscamos alcanzar. Oh, podemos tropezarnos en el camino, pero
la civilización, sí. La Convención de
Génova, música de cámara, Susan
Sontag. Todo lo
que tu sociedad ha trabajado tanto para conseguir a través
de
los siglos, eso es a lo que aspiramos; queremos ser civilizados.
[un Gremlin con una gorra se para junto al Cerebro y actúa
tontamente]
Gremlin Cerebro: Mira por ejemplo a este muchacho...
[Cerebro le dispara al Gremlin en la cabeza. Los Gremlins en el bar se
ríen. El Abuelo Fred y Kujitsu se van]
Gremlin Cerebro: Ahora, ¿fue eso civilizado? No, claramente
no.
Divertido, pero de ninguna manera civilizado. Ahora, comprendan
ésto, ninguno de nosotros estuvo antes en Nueva York.
Están los shows de Broadway - vamos a tener que averiguar
cómo conseguir entradas. También hay mucho crimen
callejero, pero creo que eso podremos verlo gratis. Queremos lo
esencial. Juegos de comedor. Juegos de dormitorio completos.
Crédito conveniente, aún cuando nos hayan
rechazado
antes."
(5)"...De todas maneras, quizás no era un lugar para gente.
Era
un lugar para cosas. Si haces un lugar para cosas... vienen cosas."
(6) Guerrero, Ed., Framing
Blackness: The African American Image in
Films, 1993, Temple University Press, Philadelphia, pag
62. Traduzco
"Stripe" como "Rayita" en tanto que esa fue la traducción
del
nombre en Latinoamérica.
(7) ibidem.
(8) Darnton, Robert. "La Rebelión De Los Obreros: La Gran
Matanza De Gatos En La Calle Saint-Séverin" en La gran matanza
de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa.
México, FCE [1984]
(9) Dreier, Peter, "Reagan’s Legacy: Homelessness in
America", en
Shelterforce Nº 135, Mayo-Junio 2004, National Housing
Institute,
Montclair (NJ). http://www.nhi.org/online/issues/135/reagan.html
Darnton, Robert
(1984) "La rebelión de los obreros: la gran
matanza de gatos en la calle Saint-Séverin", en La gran matanza
de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa.
México, FCE.
Dreier, Peter
(2004) "Reagan’s Legacy: Homelessness in America",
en Shelterforce
Nº 135 (Mayo-Junio 2004) National Housing
Institute, Montclair (NJ).
http://www.nhi.org/online/issues/135/reagan.html
Guerrero, Ed
(1993) Framing Blackness: The African
American Image in
Films, 1993, Temple University Press, Philadelphia.
Pág. 62.
FICHA
TÉCNICA Gremlins Gremlins,
Estados Unidos, 1984,
106' Dirección:
Joe Dante Producción:
Michael Finnell
Kathleen Kennedy
Frank Marshall
Steven Spielberg Guión:
Chris Columbus Música:
Jerry Goldsmith Sonido: Richard
L. Anderson Fotografía:
John Hora Montaje:
Tina Hirsch Vestuario:
Norman A. Burza Protagonistas:Zach
Galligan, Phoebe, Cates, Hoyt Axton, Frances Lee McCain, Dick Miller,
Polly Holliday, Judge Reinhold, Keye Luke, Corey Feldman, Belinda
Balaski
Estreno en Argentina: 23 agosto 1984
FICHA TÉCNICA Gremlins
2, La nueva generación Gremlins,The New Batch,
Estados Unidos, 1990,
106´ Dirección:
Joe Dante Guión:
Charlie Haas Fotografía:
F: John Hora Montaje:
Kent Beyda Dirección
de arte: James H. Spencer Sonido:
R. Bartlett, M.J. Benavente, T. Eckton, W. Hamilton Jr., G. Simpson, D.
Williams Música:
Jerry Goldsmith Producción:
Michael Finnell Intérpretes:
Zach Galligan, Phoebe Cates, John Glover, Robert Prosky, Christopher Lee