Ismael Rodríguez, so mexicano
                                                                    Berenice Fregoso V.*
                                                           soyunacarmelita@hotmail.com
   

    Uno de los directores esenciales en la filmografía mexicana es Ismael Rodríguez. Sus hermanos Joselito y Roberto aprendieron en California a sonorizar filmes. Luego de adquirir ese conocimiento, regresaron a su país de origen, realizaron la primera película sincrónica en México y fundaron una compañía dedicada a aquella labor.  Ismael, siendo el menor de los tres hermanos, se apegó a las producciones realizando labores técnicas y apariciones como extra desde comienzos de la década de los treinta. Poco a poco, dominaría los aspectos de la producción cinematográfica y dirigiría filmes para inicios de los años cuarenta. 
  Ismael Rodríguez es uno de los directores más importantes de la conocida como época de oro del cine mexicano, alimentando los imaginarios nacionales y extranjeros respecto a la personalidad del mexicano. Enalteciendo siempre el folklor de una ruralidad idealizada, o bien, explorando genialmente el caló urbano, presenta a los personajes más carismáticos de la cultura popular de la capital de esa nación. Basta ver el “melodrama arrabalero” de Nosotros los pobres (Rodríguez, 1947), protagonizado por el que sería actor de cabecera de este director, Pedro Infante.
    La anterior evocación del trabajo de Ismael Rodríguez no es más que un preámbulo para tratar una obra que nada tiene que ver con el resto de la filmografía de Rodríguez, y por ende, en el propio México se desconoce su existencia y  la colaboración del director en The Beast Of Hollow Mountain (Rodríguez­-
Nassour 1956). Esta peculiar película fue el resultado de una coproducción del mexicano y los hermanos Nassour de Estados Unidos. Posee la cualidad de ser la primera con la combinación de las técnicas Wide screen, Technicolor y Reginoscope. Aparte de clasificársele como un subgénero del western igualmente desconocido: el dinowestern, conformado sólo por dos películas que en su trama reúnen valientes cowboy´s combatiendo bestias prehistóricas.

   ¿Cómo es que Ismael Rodríguez colabora en esta producción? Los hermanos Nassour (venidos de una familia pudiente de libaneses) trabajaban ya para la industria fílmica de Hollywood de manera independiente con su casa productora Fiction House, la misma que a mediados de los cincuentas nombrarían Nassour Studios Inc.

   
Es bajo el sello de esta compañía que producirían la serie televisiva Sheena, queen of the jungle. Este programa, que presumía de exóticos paisajes del continente negro, fue rodado en el balneario Las estacas (ubicado en el Estado de Morelos, México), lugar usado frecuentemente como locación de diferentes producciones. Para facilitar las filmaciones en México, los productores norteamericanos recurren ni más ni menos que a la productora de los hermanos Rodríguez. De acuerdo a Christian Drake, co-protagonista de la serie Sheena…, parte del trato era que el director mexicano recibiría los derechos de distribución para Latinoamérica y también dirigiría algunos episodios.[1]

    La serie de la “reina de la selva” era una producción low budget (bajo presupuesto), así que los actores norteamericanos que participaban en ella sufrían la metodología del “parche, pega para el ahí se va”, por parte del equipo mexicano. Las condiciones austeras de la producción, los mosquitos y el calor, entre otras cosas, sólo eran algunos de los inconvenientes con los que lidiaba el crew norteamericano. De hecho se referían a ellos mismos como “the lost tribe of Ishmael” (en “honor” al director mexicano).[2]

    La producción de películas en los años cincuenta en Morelos fue muy prolífica. Tan sólo en el lapso en que se rodó la serie en aquel distrito, Irish McCalla (quien interpretaba a Sheena) tuvo oportunidad de visitar las locaciones de Run for the sun ( Roy Boulting, 1956) y convivir con el elenco de Bandido ( Richard Fleischer, 1956), principalmente con el protagonista Robert Mitchum, actor por el que la actriz sentía cierto agrado. McCalla veía con admiración y envidia estas producciones de mejor presupuesto que trabajaban ordenadamente.[3]

   Me surge otra pregunta: ¿qué motivó a los Nassour y a Ismael Rodríguez para hacer una película de ciencia ficción en donde aparece un dinosaurio? La respuesta sugerida es la siguiente. Después de 26 episodios producidos de Sheena…  y pese a un éxito relativo, los Nassour alegaron que la serie no era lo suficientemente redituable y decidieron cancelarla. Lo cierto es que el proyecto de The beast of hollow mountain ya estaba en la cabeza de los productores norteamericanos. Los entusiasmaba a tal grado que comenzaron a trabajarla cuando aún se seguía rodando episodios de Sheena…. Por medio de la investigación de un serio admirador de la  serie televisiva, Paul Wickham, resalta el dato de que inclusive Louis Dewitt y Jack Rabin, encargados de los efectos especiales de Sheena…, fueron llamados en secreto para participar en la película del dinosaurio cuando todavía colaboraban en los episodios de la “reina de la jungla”.

    Las películas de monstruos resultaban atractivas, sobre todo para Edward Nassour, que en 1950 había participado como supervisor de animación en la película Lost continent ( Sam Newfield, 1951). La efervescencia de este tipo de films en los años cincuenta no tuvo igual con los estrenos de producciones japonesas como Gojira (Honda, 1954), Godzilla, King of the Monsters! (Ishirô Honda, 1956), Gojira no gyakushû (Motoyoshi Oda, 1955), también conocida como The Return of Godzilla, en la que Edward Nassour participa como productor de efectos visuales [4]

     
Para de The beast of hollow mountain (aunque sin crédito), también colabora con la animación
stop motion. A los Nassour les entusiasmaba que para el proyecto del “dinosaurio” utilizarían una nueva tecnología desarrollada por ellos mismos, llamada Regiscope, creían que revolucionaría la animación e inclusive patentaron el invento.

      La acordada intervención de charros, vaqueros y un monstruosaurio en el filme, además de la relación ya establecida entre los cineastas americanos y el mexicano eran razones suficientes para tener un proyecto lo suficientemente atractivo, donde se le otorgaba a Ismael Rodríguez plena libertad de trabajar con su equipo de producción.

     
La fotografía es dirigida por Jorge Stahl y hay un excelente trabajo de Raúl Lavista en la música, así como la colaboración en la edición de Fernando Martínez. En el reparto se encuentran Eduardo Noriega, Carlos Rivas, Pascual García Pena, Julio Villarreal, Lupe Carriles, Manuel Arvide, José Chávez Trowe, Margarito Luna, Roberto Contreras, Guillermo Hernández Lobo Negro, Jorge Treviño Panque y Armando Gutiérrez.

     Retomando al tema de las locaciones, parte de la película se rodó en los Estudios Churubusco, con escenografía de Francisco Marco Chillet; otra parte, principalmente la animación del dinosaurio con la nueva tecnología de Regiscope, se llevó a cabo en el 8460 en la tercera oeste de Hollywood, California, y en los fabulosos exteriores de un pueblo morelense llamado Tepoztlán.

     El papá de la idea “Dinosaurios Vs
Cowboys” es el mismísimo Willis H. O'Brien. Creador de la bestia King Kong, reconocido pionero de la stop motion, técnica de animación que lo llevaría por una exitosa carrera en efectos especiales en Hollywood,  dándole vida a múltiples y gigantescos monstruos.

    
Su atracción por las historias de dinosaurios puede apreciarse desde sus primeros trabajos silentes como The Dinosaur and the Missing Link ( Willis O'Brien, 1917), de la cual Thomas A. Edison compraría los derechos y contrataría a O´Brien para hacer más cortos. También realizaría Prehistoric Poultry (1917) y la reconocida película de 1925 The lost world,en la que mismo O´brien trabajaría en la remake de los años sesenta, que posteriormente inspiraría el famoso Jurassic Park de Steven Spielberg en los noventa.
     
The beast of Hollow Mountain es una película basada en un relato escrito por O´Brien llamado El Toro Estrella. Sin embargo la historia detrás de su no colaboración en el proyecto (exceptuando claro su influencia en el argumento) la da recién en 1982 Don Shay en la revista cinefex. En un artículo señala como O´Brien presenta la historia a los hermanos Nassour, que la adquirieren a un muy bajo costo, por quedar en acuerdo con O´brien de darle el trabajo de animación. Cuando llegó el momento de realizar la producción, para sorpresa del animador, la historia había cambiado drásticamente: Edward Nassour anunció que él mismo dirigiría los trabajos de animación e inclusive se le prohibió a O´Brien pasar frente al estudio [5]. En un testimonio no tan dramático de Daniel O´Brien (hijo de Willis) señala como motivo de la no colaboración de su padre en el proyecto simplemente los bajos presupuestos de las producciones de los cincuenta.
     Curioso es que exista otro Dinowestern llamado
The Valley of Gwangi (O'Connolly, 1969), ambientado también en un contexto rural mexicano pero rodado en Cuenca, España. Basado del mismo modo en una historia de O´Brien. Desgraciadamente, Gwangi fue una película en el que él tampoco pudo participar, pues fue producida por su pupilo Ray Harryhausen a manera de homenaje póstumo al fallecimiento del creador del Dinowestern, quien curiosamente no participaría en el rodaje de ninguno.

    Al iniciar la investigación de esta película, me encontré con muchas referencias en internet por tratarse de una rareza y obra de culto para los aficionados del género B, sobretodo en Europa. Sin embargo, cuando busqué el film en la Filmoteca Nacional de la Universidad Autónoma de México y en La Cineteca Nacional no encontré copia alguna y las referencias sólo se limitaban a la obra de investigador español radicado en México, Emilio García Riera, dentro de su publicación México visto por el cine extranjero (1987). Esta obra, muy al estilo del ya fallecido investigador, se trata de un enorme directorio brevemente comentado de las producciones extranjeras realizadas en México, o bien, realizadas en otros países y que evocan de alguna manera la cultura mexicana.
     
The Beast of Hollow Mountain por mucho desconcierta y sorprende a los seguidores de Ismael Rodríguez. Para los que no han visto esta película, no esperen verse desprovistos de aquella atmósfera exageradamente mexicanizada. Es un deleite  escuchar el spanglish emulado por la co-protagonista Patricia Medina o el del niño Panchito interpretado por Mario Navarro, quien colaboraría también como niño mexicano en la famosa The Magnificent Seven ( John Sturges, 1960), film que comparte con la película del dinosaurio el mismo pueblo pintoresco mexicano que sirve de locación, Tepoztlán (Morelos)
    José Luis Sanz, catedrático de paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid y autor de un libro con enfoque científico respecto a los dinosaurios de la pantalla grande, se refiere brevemente en específico a la película del dinosaurio de Tepoztlán, haciendo una anotación con referencia al movimiento de cola del monstruo, que de acuerdo a él, fue realizado con base a la especie del terópodo Ceratosaurus. Sanz hace la aclaración que en recientes estudios se descubrió que aquella especie tenía una cola rígida y horizontal, por lo que no podría arrastrarla de la forma en que se presenta en el filme (dato que en aquel tiempo hubiera ahorrado mucho trabajo de animación). De forma general, este autor afirma que en los cincuenta se recreaban dinosaurios de acuerdo al modelo Paleobiológico, basado en tres líneas de argumentación:
  1. La capacidad del dinosaurio era ridículamente pequeña frente a su gran masa corporal.
  2. Se le consideraba al dinosaurio como bestia torpe y estúpida
  3. Su gigantismo era tradicionalmente asociado a la falta congénita de inteligencia.
         Para el investigador, en el cine, “en definitiva, se consideraba a los dinosaurios como grandes animales terrestres dotados de movimientos tardos y pesados y de reacciones mecánicas”[6]. Los dinosaurios eran parte de una realidad de la naturaleza de hace más de 100 millones de años. Ahora están entre los hombres fosilizados y en la ficción, de algún modo siempre han convivido. Esto conlleva a un “solapamiento temporal”, entre hombre y dinosaurio que se da mediante las siguientes justificaciones:

1.- El cine prehistórico
2.- El mito del mundo perdido
3.- Dinosaurios congelados o aletargados
4.- Viajes temporales (viaje al pasado)
5.- Los dinosaurios del futuro (reaparición)
6.- Exodinosaurios (aparición en otros planetas)
7.- Las nuevas fronteras de la ciencia (ingeniería genética)  

    Podríamos decir que el dinosaurio de la montaña pertenece a la tercera justificación, aunque nunca sabemos realmente como llegó a la montaña o bien ¿por qué es que decide despertar? Esto es motivo de la angustia que provoca el ser “un peligro latente para la humanidad”[7]. En el breve capítulo donde Sanz da la justificación sobre la cual presumo la pertenencia de la bestia tepozteca, se hace referencia al cuento del escritor norteamericano Ray Bradbury, en el que dinosaurio sale de las ignotas profundidades del mar, año tras año, al confundir la sirena de un faro de puerto con el llamado de apareamiento de una hembra.
     
En el argumento del filme que analizamos, ubicamos la existencia de un dinosaurio inextinto, escondido en algún indeterminado lugar. Otro punto importante que desarrolla Sanz es el de la convivencia entre dinosaurios y hombres que se da en la ficción fílmica. Éstas van desde: cordiales (en donde los dinosaurios son antropomorfizados), afectuosas (el dinosaurio se presenta como mascota), utilización (se aprovecha a los dinosaurios de alguna manera) y, por último, la más común y a la que pertenece The beast of hollow mountain, la relación de conflicto, que se presenta como resultado de las siguientes situaciones[8]:


1.- la sincrónica (que va de acuerdo a la justificación prehistórica)

2.- Los seres humanos se desplazan al lugar donde habita el dinosaurio
3.- El dinosaurio se desplaza a los asentamientos humanos
   
    Debido a que el dinosaurio tepozteco se traslada al pueblo, pertenece a la última situación de las anteriormente mencionadas. De modo que es importante revisar la estructura básica de confrontación dinosaurio-hombre que da Sanz para así entender lo que implica la irrupción del dinosaurio en el orden social que se representa en la película. Dicha estructura consta de:

a) la aparición del dinosaurio
b) que el orden natural y social sea alterado,
c) el dinosaurio ataca a los seres humanos,
d) los humanos atacan al dinosaurio,
e) el dinosaurio es destruido,
f) el orden es reestablecido[9].

   
    El monstruo dinosaurio representa una fuerza incontrolable para el hombre. “Muchas películas recientes olvidan la sutileza simbólica y describen terremotos, erupciones volcánicas o inundaciones equivalentes en poder destructor a Godzilla” [10]. ¡Pero, momento! El elemento natural más terrorífico que tenemos en la película que nos compete es la recreación de una estampida de ganado en el pueblo. Si bien encontramos elementos naturales a los cuales se les confiere una esencia maligna, como la montaña o el pantano, curiosamente éstos son elementos inertes. De ahí que la gráfica del cartel y la ambientación rural de la película sean unas auténticas delicias de atino y desacierto, como explicaré a continuación.
     La película se anunciaba con el slogan: “UN DÍA DESPUÉS DE MILLONES DE AÑOS ESO SALE DE SU ESCONDITE PARA MATAR! MATAR! MATAR!” Los elementos de la
fuerza natural incontrolable como veremos en cartel usado en México se ilustran con una inundación al fondo, evidentemente la imagen bestial con garras y colmillos enrojecidos y el fuego que sale de las narices del dinosaurio (cosa que nunca ocurre en la película).

      Otros gráficos utilizados para la difusión del film son imágenes de la disputa entre el charro y el cowboy, los personajes de la señorita Sarita, el
Mister Jimmy y Panchito abrazados con terror. El cartel es una clara invitación y advertencia de que el espectador será testigo de una experiencia abominable, incluso hay materiales de difusión con consignas advirtiendo que la película no es apta para niños.

     El ambiente rural mexicano, propuesto sin precedentes para una película de ciencia ficción, que seguro entusiasmaba a los productores y que obedecía totalmente a expectativas estereotipadas de México, en realidad no ayuda en mucho a que esta obra sea un derroche de terror y destrucción, mucho menos un baño de sangre. A comparación de su colega Godzilla, por ejemplo, el dinosaurio de la montaña hueca no tiene edificios o chispeantes plantas eléctricas que derrumbar, camiones o aviones que impactar. Sin embargo, el uso del
Regiscope dio algunas características singulares a la película tales como un movimiento de lengua muy especial o que el dinosaurio diera grandes corretizas entre los surcos de las parcelas tepoztecas. 

     Desafortunadamente, hasta ahora no he encontrado más testimonios que ayuden a recrear qué intervención tuvo Ismael Rodríguez en esta obra, pero obviamente su nombre en los créditos, el
casting y la fiesta mexicana que se recrea en una de las escenas son prueba de esto. 

      Las preguntas que me genera esta película me han dado dolores de cabeza, sobretodo me inquieta lo desconocida que es para mis paisanos. Cierto es que la representación de los mexicanos favorece en sobremanera al personaje norteamericano, pues, aunque nos pintan en general como buenas gentes, el vaquero héroe confronta la altanería y actitud violenta de su antagonista, típicamente “macho” y lidia con el alcoholismo de uno de sus trabajadores. Bueno, podría decirse que inclusive batalla con prácticas burocráticas al no recibir apoyo para unas cabezas de ganado que solicitó. No es que estas cualidades no se hallen en las películas previas de Rodríguez, pero que el protagonista fuera un norteamericano es cosa aparte. 
    El gobierno mexicano de aquel tiempo seguía de cerca las producciones extranjeras, más si proyectaban de alguna manera a la nación. Al ser coproducida por Rodríguez no es difícil suponer ciertas permisiones. Además el
folklor rural luce en sobremanera con el uso del Technicolor, siendo el segundo gran atractivo de la película puesto que el tan anunciado dinosaurio aparece ya casi al concluir ésta.



*Berenice Fregoso V. Estudiante de Posgrado en el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos.

NOTAS:


[1] “Paul Wickman Shenna on TV, Ultra Filmax magazine Apr-May año 1998, en línea; http: //terrororstralis.com/sheena/irish/television, consultado el 18 de septiembre 2008
[2]  “Glamour girls: Then and now magazine”, premiere Issue Mar-Apr 1994, en línea; http: //terrororstralis.com/sheena/irish/television, consultado el 18 de septiembre 2008
[3] Paul Wickman,  op cit.
[4]  http://www.imdb.com/title/tt0048127/
[5] Don Shay, “Willis O'Brien - Creator of the Impossible”, Cinefex magazine No.7, january 1982 citado en Idem.
[6] José Luis Sanz, Mitología de los dinosaurios, Taurus, Madrid, 1999. p. 62
[7]  Idem, p. 91
[8] Idem, p. 137
[9] Idem, p.13
[10]  Idem p.149 



 














Ficha técnica
 

The beast of Hollow Mountain, 1956
Dirección: Edward Nassour, Ismael Rodríguez
Guión: Robert Hill
Fotografía: Jorge Stahl Jr.
Montaje: Holbrook N.Todd
Música: Raul Lavista