Primer Festival de Cine Brasileño en Buenos Aires

Por Jimena C. Trombetta

    El Festival de Cine Brasileño se realizó por primera vez en Buenos Aires desde el 8 al 14 de mayo en el rango horario de las 14:30 en adelante. Todos los films fueron proyectados en la sala 12 del Village Recoleta. Además del espacio, que marca que se trata de un festival netamente comercial, esto se refleja también en la producción de los films. Sin embargo el festival pudo brindar una gran calidad a nivel cinematográfico, que rompe con el pensamiento tajante de que todo lo comercial pierde una noción crítica de la sociedad. De hecho, muchos de los 13 films propuestos (Alucinados de Roberto Santucci, Sin control de Cris D’ Amato, Andadillo de Cao Guimarâes, Cuerpo de Rossana Foglia y Rubens Rewald, La Vía Láctea de Lina Chamie, El mundo en dos vueltas de David Schürmann, Vidas de Pedro Flores da Cunha, El magnate de Johnny Araújo, Mutum de Sandra Kogut, 5 fragmentos de casi una historia de Armando Mendz, Cris Azzi, Cristiano Abud, Guilherme Fiúza, Lucas Contijo y Thales Bahia, Nuestra vida no cabe en un Opala de Marçal Souza, No por casualidad de Philippe Barcinski y Polaroides urbanas de Miguel Falabella) reflejan una relación responsable y en otros casos hasta crítica con la realidad brasilera.
    El objetivo del festival, dicho durante todas las funciones y remarcado en el catálogo, es armar un vínculo con Argentina, considerando a este país, junto con Brasil, una de las industrias cinematográficas más crecientes de América Latina. Este intercambio, además de estar basado en el reconocimiento internacional del cine brasilero y argentino, ha logrado ser muy fructífero ya que así como muchos de los films que hemos podido mirar sostienen un punto de vista crítico con la realidad del país de origen, nos hacen repensar nuestra propia realidad, parecida en muchos aspectos.
    En esta breve cobertura queremos destacar algunos films que recorren distintas problemáticas y las incluyen en historias que varían desde dramas familiares hasta simples dilemas de amor que se topan con temáticas mucho más profundas como la pobreza, la inseguridad, la corrupción, los aprietes, los juegos de poder y porque no hasta las dificultades del tránsito.


Heitor y Júlia


Por Jimena C. Trombetta

    La vía láctea de Lina Chamie es un film que a partir de una desestructuración espacial y temporal reconstruye lentamente una historia que el espectador podrá sospechar en un comienzo pero que sólo concretará en el final. La historia de Heitor y Júlia, una historia de amor, de precipitación de los hechos. Júlia cansada de los celos de Heitor decide cortar la relación. Heitor, sobrepasado por la situación resuelve ir a buscarla.
    La mayor parte del film transcurre con primeros planos cerrados que captan el ruido de la ciudad de Sao Pablo, sus ambulancias y el tráfico. Heitor irá, a lo largo de su viaje, recordando toda su vida, desde pequeñas cosas como una cajita de música hasta grandes momentos como el encuentro con ella en el teatro.
    Así conoceremos a Júlia, por medio de fragmentos desordenados que obtendrán un motivo en la finalización del film. La alternancia de los recuerdos junto a otras imágenes que parece fantasiosas se mezclan con las imágenes de la vía láctea, el discurso poético e instruido de Heitor y la fascinación de Júlia por los animales. Así es como el amor de esta pareja se va construyendo.
    Más allá de que el film narre una historia de amor entre dos personas "acomodadas", no deja de lado el contexto histórico actual de Brasil, su pobreza, su inseguridad. Planos que retratan estas distintas problemáticas son incluidos en el punto de vista de Heitor, incorporándolos a su propia mente. La vía láctea se responsabiliza de cada una de las imágenes no dejando caer la realidad frente a una ficción.    


Por causalidad

Por Jimena C. Trombetta

    No por casualidad de Philippe Barcinski se propone narrar dos historias con un nexo traumático que se retroalimenta. Ênio, un policía  de tráfico, operador de semáforos, se obsesiona por su hija y su ex esposa a quienes observa desde su lugar de trabajo. Así, vigilando, es testigo de la muerte de la madre de su hija. La otra historia es la de Pedro, un aficionado del billar que ha logrado convivir con su novia. Pero todo dura poco: ella muere en un accidente por haber demorado dos segundos más. No por casualidad explica esos dos segundos, esa tragedia, mostrando que la vida de estos dos hombres continúa. Las historias se alternan mostrando el estado anímico de ambos personajes, las modificaciones que deben aplicar a sus vidas, los cambios de hábitos, la pérdida de miedos. Todo gracias a dos nuevos rostros. El primero, el de la hija de Ênio. El reencuentro marca la movilidad de las estructuras tan instauradas; lo mismo sucede con Pedro, quien es sorprendido por Lucía. En No por casualidad lo previsto no resulta, transformándose en tan sólo un juego que es sobrepasado por el caos para luego poder llegar al cambio. 

 

Sólo una loca

Por Jimena C. Trombetta

    5 fragmentos de casi una historia de Armando Mendz, Cris Azzi, Cristiano Abud, Guilherme Fiúza, Lucas Contijo e Thales Bahia, rearma desde cinco pequeños relatos un hecho ocurrido en un solo lugar y casi en un solo tiempo. Si bien cada historia tiene una estructura clásica que comienza y termina dándole cierre a cada una de las ideas, la “casi historia” se completa sólo en el final.
    Cuando el espectador comienza a mirar el film, a querer entender la relación entre los personajes de las distintas historias, va retomando esos indicios y reconstruye esa "casi historia". Sin embargo, cada uno de los personajes, protagonistas en cada relato particular, pasarán a correr un menor o mayor papel en la historia en general. Quizás sea por esta razón que 5 fragmentos de casi una historia capta la atención del espectador exigiéndole un poco más que el habitual relato clásico.



No sólo chicos malos

Por Jimena C. Trombetta

    El magnatede Johnny Araújo se podría reducir a una película que narra una serie de inconvenientes armados por chicos malos. Sin embargo, a lo largo del film, la maldad de estos chicos se revierte. Si bien abundan las escenas donde el rock colma el espacio junto al skate, el film no se limita a promocionar un estilo. Mediante las imágenes que se precipitan velozmente junto a las expresiones de los actores, vemos la vida agobiante de un sector de la ciudad. Magnata, un famoso cantante de rock que posee su propio público, es quien representa esa vida. Un niño rico, hijo de una madre alcohólica y un padre fallecido, critica por medio de sus canciones las trampas del propio sistema en el que está inmerso. Sin embargo, ese mismo sistema lo pone en jaque dejando a la vista que el poder no siempre puede ser complacido. Magnata roba un auto junto a un amigo, quien termina preso por no abandonar el coche. Con este suceso la historia da un primer giro que se verá intensificado cuando Magnata se enamore y ponga en riesgo lo único que finalmente posee un sentido para él.    


Los desencajados

Por Jimena C. Trombetta

    Nuestra vida no cabe en un Opala de Marçal Souza  habla de la clase media de Brasil, de sueños destruidos, de algunas esperanzas basadas en visiones espirituales, de viejos anhelos, de grandes pérdidas y sobre todo habla de la opresión del poder sobre ellos. Cuatro hermanos casi huérfanos sobreviven a un presente extremadamente amargo que se combina con algunos momentos de humor que evidencian las diferencias entre los cuatro. El box, el jazz, el piano y los autos se mezclan entramando la complejidad de esta familia que termina presa de las injusticias. Nuestra vida no cabe en un Opala mantiene el humor a lo largo de más de la mitad del film, pero éste se diluye en ciertos hechos -notablemente anticipados-, terminando por destruirse. Es en esta destrucción del humor donde el film muestra una de sus intenciones: dejar en carne viva su realidad.