17º BAFICI: Fires on the Plain (Shinya Tsukamoto / 2014 / Japón) No hay héroes en la guerra

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Por Griselda Soriano

   Fires on the plain forma parte del extrañamente escaso conjunto de películas bélicas que no rescatan nada de la guerra. Basada en la novela del mismo nombre de Shōhei Ōoka, que narra sus atroces experiencias en el campo de batalla en Filipinas hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial, Fires on the plain retoma esa historia reprimida que Japón preferiría olvidar.

   No hay nada heroico en el retrato que Shinya Tsukamoto hace de la guerra. Ni siquiera existe esa subversión de los valores que hace que, en algunas películas bélicas, la locura pase a ocupar el centro hasta quedar investida de cierta solemnidad. La guerra de Tsukamoto es literalmente asquerosa: cuerpos desmembrados, quemados, podridos, comidos por gusanos, enfermedades, hambre desesperada, violencia sin ningún tipo de justificación. Nos identificamos con lo único que podemos: un protagonista del que sabemos poco y nada, y que no se diferencia demasiado del resto de los personajes (o al menos no por mucho tiempo); tan sólo lo distingue el hecho de que estamos ahí con él desde el principio, y algún último resto, tal vez, de leve humanidad. Nos identificamos, también, porque sin perder tiempo la película nos ubica desde un primer momento a su lado y en el centro -literal, narrativa y audiovisualmente hablando- de la acción.

   La cámara, que corre junto a él, que se arrastra con él, que ataca con él, que es atacada como él, refleja en sus movimientos toda la hostilidad y la confusión del campo de batalla. Los sonidos están puestos en primer plano y subrayan ese estado de alteración sensorial en que hasta el más mínimo ruido se convierte en amenaza de muerte, esa situación de incomodidad permanente en que hasta percibimos el momento en que un trozo de carne se desprende de un cuerpo que hace rato que ya no es más que eso.

   En la guerra de Tsukamoto no hay sentido ni justificación posible; por momentos, ni siquiera la supervivencia. Pero ¿hay conclusiones? Una conclusión no tiene por qué ser una moraleja, y un film gore también puede convocar, en su fisicidad, al pensamiento. Fires on the plain nos hace partícipes y cómplices de una de las situaciones más inhumanas y a la vez más tristemente humanas que existe. Esa situación que el cuerpo rechaza con violencia al verla en pantalla, y que aun así, sin que entendamos cómo, la historia repite incesantemente.

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