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Bellocchio y su visión de la historia (del cine) Por Jorge Medina
Con Vincere (2009) -presentada
en el 12º Bafici, y estrenada meses después en salas
comerciales-, el director Marco Bellocchio revisa la historia de su
país mediante un episodio poco conocido bajo el fascismo. El
título argentino es Vincere, la amante de Mussolini,
pero no se trata de Clara Petacci, la más famosa por ser
ésta la última aquella que colgaron boca abajo los
partisanos junto al Duce. Vincere
cuenta la relación de Mussolini con Ida Dasler, mujer con la que
se casó cuando era un esforzado líder
socialista. Basada en una biografía que podría llevar a
una novelización de la vida de Ida, Bellocchio toma esta excusa
para contar la historia de Italia atravesada por la historia del cine.
En el principio es el camino que lleva este ascenso al poder del fascismo en paralelo al desprecio que manifiesta Benito Mussolini por esta mujer. A pesar de que ella da todo literalmente para que crezca la bestia. Si pudiéramos dividir el film en dos, en esta primera parte narra con drama e incluso música (melodrama) los principales sucesos como viñetas históricas. El punto de vista siempre es el de la mujer, el amour fou que ella siente por él, su pasión por el futuro líder, el enamoramiento que termina en casamiento y con un hijo varón con el mismo nombre. La historia se refuerza con imágenes de noticiarios, fotos fijas, titulares y primeras planas de periódicos y archivos fílmicos, contando la escalada bélica de la Gran Guerra del ‘14. Herido en combate, Mussolini acepta con agrado los fastos agradecimientos de aquel a quien trataba de derrotar, el rey Victor Manuele. En un hospital de campaña, los soldados heridos ven el Cristus de Giulio Antamoro (1916). Allí, Ida se reencontrará con su amado y con su mayor enemiga, la futura esposa oficial del jefe de estado italiano. La proyección del film, interrumpida por la visita real, continúa con la pietá, donde el primer plano de la Virgen (a cargo de la diva del cinema mudo italiano Leda Gys) se confunde con el rostro de Giovanna Mezzogiorno (quien interpreta a Ida Dasler); es así como Bellocchio fusiona la Historia con la historia de las imágenes fílmicas. Esto continúa luego con la llegada del futurismo y la Revolución Rusa, cruzada con fragmentos del Octubre de Eisenstein. El dictador italiano vivía sus discursos y sus movimientos de masas como si lo hiciera a través de un plató de cine: él mismo se creía la reencarnación de Maciste, héroe de Cabiria de Pastrone, ícono popular (films de stock muestran al real Duce luchando con mansos leones), simbólico macho cabrío que despertaba pasiones entre las mujeres (Ida, Rachel, las monjas de hospitales y hospicios). En la segunda mitad del film, Bellocchio deja de lado la representación de Mussolini (a cargo del actor Filippo Timi) para contar la lucha de Ida Dasler para, no ya conseguir el status de esposa legítima del Duce, sino conservar su libertad y la vida de su hijo, Benito Albino (Fabrizio Costella de niño y también en la actuación del mismo Timi ya de adulto). Sus lágrimas fluirán con un significado diferente al ver El pibe de Chaplin encerrada en el manicomio, alejada de su vástago Mientras el dictador ya es sólo un busto, una voz en la radio o un discurso filmado (esa obsesión por citar la toma de Cartago –como en Cabiria-), su hijo lo parodia primero para diversión de sus amigos, y luego, ya en la locura del país y su gente –esto es, en plena guerra-, lo burla cuando el Duce es invitado a Berlín, hablando alemán para los nazis (Bellocchio ni siquiera lo subtitula). Aquí ya todo se torna operístico, reforzado en su puesta en escena por la música de Akhenaton, ópera minimalista de Philip Glass sobre la vida del faraón que estableció un culto oficial del Estado, y, en términos hoy de moda, lleva a la actriz Giovanna Mezzogiorno -aquella revelación de La ventana de enfrente (Ferzan Ozpetek)- a ser un avatar de las divas del cine silente italiano como Lyda Borelli, Francesca Bertini o la mencionada Leda Gys. A pesar de que a menudo podemos ver su revulsiva opera prima, (1965), en funciones del Malba, en general la obra de Bellocchio sólo suele ser accesible para nosotros a través del Bafici (como sucedió con Il regista di matrimoni en 2007, con La hora de la religión –I pugni in tascaIl sorriso de mia madre- en 2003, y este año con esta misma película). Afortunadamente Vincere no corrió con la misma suerte, constituyendo el auspicioso retorno a las pantallas argentinas de este histórico realizador italiano. |
![]() FICHA TÉCNICA Vincere Italia, Francia, 2009, 128’ Dirección: Marco Bellocchio Guión: : Marco Bellocchio, Daniela Ceselli Producción: Mario Gianani Fotografía: Daniele Ciprì Montaje: Francesca Calvelli Música original: Carlo Crivell Sonido:Gaetano Carito Dirección de arte: Briseide Siciliano Vestuario: Sergio Ballo Intérpretes: Giovanna Mezzogiorno (Ida Dalser), Filippo Timi (Benito Mussolini / Benito Albino), Corrado Invernizzi (Dottor Cappelletti), Fausto Russo Alesi (Riccardo Paicher), Michela Cescon (Rachele Guidi), Pier Giorgio Bellocchio (Pietro Fedele), Paolo Pierobon (Giulio Bernardi), Bruno Cariello (Giudice), Francesca Picozza (Adelina), Simona Nobili (Madre Superiora), Giovanna Mori (Tedesca), Silvia Ferretti, Corinne Castelli, Patrizia Bettini, Fabrizio Costella Estreno en Buenos Aires: 29 de abril de 2010 ![]() |