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De padres e hijos Por Jorge Medina
La carretera (The road,
John Hillcoat, 2009) es un film de producción y de productores.
En imágenes se puede ver el trabajo de diferentes rubros
técnicos, de pre y post producción digital, de arte y
escenografía y algunos efectos especiales; a pesar de lo
que usted pueda notar, es un film de superproducción. El hecho
de que sea otro blockbuster
en nuestra cartelera, o sea otro film preparado para las taquillas, se
debe a la siempre poderosa influencia de las productoras
hollywoodenses; mas en su país de origen tuvo un background,
un trasfondo más pertinente al público y la cultura
norteamericana (la llamada “alta” cultura, el mundo literario, lo
popular y el marketing). La carretera es una adaptación de la pequeña -en tamaño- novela de Cormac McCarthy, autor popular en ventas (best-seller)
al que le dieron el premio Pulitzer por este trabajo, y principalmente por Sin
lugar para los débiles, llevada al cine con éxito por los
hermanos Cohen. Los nombres de los productores Nick Wechsler y
principalmente del pope en Hollywood Bob Weinstein para adquirir,
promocionar y elegir un director para su proyecto fue fundamental, como
básica fue la recomendación de Oprah Winfrey en su
programa de TV (que como aquellas reinas del cotilleo, como dicen en
España, Hedda Hopper y Louella Parson, puede promover o destruir
la vida de un escritor). La adaptación, especifican quienes
conocen la novela, es muy fiel, aunque el papel de la madre está
apenas esbozado (su suicidio en el comienzo y eso es todo) y en el film
aparece en sueños y flashbacks a lo largo de la primera parte,
interpretada por Charlize Theron, teniendo un peso dramático de
mayor relevancia en la trama.
La carretera es la historia de un padre y su niño. En el film son solamente “padre” y “muchacho”, sobrevivientes a un planeta en pleno Apocalipsis, representando a toda la humanidad. Nada sabemos del contexto; puede decirse que este es un film de género (¿drama? ¿Ciencia ficción? ¿Un western futurista? ¿Un film de horror? ¿Una road-movie?). La pregunta es cuándo: ¿cuándo pasará esto? Por diferentes pistas podemos intuir que no se trató de una guerra, pero seguro que el hombre (nos referimos a la humanidad) tuvo que ver. Un mundo desvastado por la misma naturaleza, sin cielos ni mares azules, sin naciones ni instituciones. La otra pregunta es: ¿cómo lo hizo? La visión en pantalla ancha - sugerimos verla en un cine con pantalla grande (algo un poco difícil hoy)-, de bosques quemados, un horizonte de desolación, la ausencia de luz solar, lleva al espectador a un estado de angustia. El tono y el ritmo de la narración, junto a la música incidental, a cargo de Nick Cave y Warren Ellis (el director, John Hillcoat, realizó videoclips de Cave y muchas otras bandas británicas como Placebo y Depeche Mode) lleva a otro estado de tristeza que el espectador ve interrumpido (por no decir asaltado) por las escenas de violencia. Es que en esta tierra no apta para débiles, como en la novela anterior de McCarthy, la sensación de que todo va a terminar mal para padre e hijo se debe no solo al guión sino a la dirección. Pues el film básicamente es una historia de amor paterno-filial. El mundo se ha vuelto insoportable. Las personas se comen entre sí, no hay animales ni vegetación. El canibalismo siempre es practicado por campesinos (los hillbillies o los red necks, como los llaman en Estados Unidos), esos habitantes del medio oeste que visten camisas escosesas de franela, materia prima de películas de Rob Zombie, La matanza de Texas y demás. En La carretera, una lata de Coca-Cola (la última del planeta) se transforma en símbolo de la civilización perdida, y se bebe como un cáliz profano que el padre sacrifica para su hijo. El niño no hará otra cosa que lo que haría cualquier otro niño: cuando la vacíe la pateará. Las posesiones como las joyas y los dólares no tienen ninguna importancia, sólo comer y no ser comido; para ellos sobrevivir en un planeta inhóspito es vital y ese parece el único motivo del perpetuo movimiento. Un futuro donde no se invoca a Dios, sino a un dios interior: para el padre su hijo es su dios, mientras que otros sólo esperan ángeles; una capilla derruida es una choza para pasar la noche. Quienes son padres sabrán lo que pueden llegar a hacer por su prole, como todos los que somos hijos sabemos lo que es quedar huérfanos. El niño encontrará una familia y con ella quizás la especie humana se salve. La carretera es una nueva vuelta de tuerca a las historias que nos contaron en Ladrones de bicicletas o incluso en El Padrino. Acompañan a la realización de un film angustiante como lo es el fin del mundo la fotografía gris, casi incolora, que le da un clima de efecto invernadero, y el protagonismo de Viggo Mortensen, el niño Kodi-Smit McPhee, y Michael Williams en el papel del ladrón que enseñará la compasión del hijo al padre. Pero atención, repetimos la idea esbozada en el inicio: el film es una obra de productores; la realización correcta hasta el detalle deja un sabor algo impersonal. |
![]() FICHA TÉCNICA The Road La Carretera Estados Unidos, 2009, 112' Director: John Hillcoat Producción: Nick Wechsler Steve Schwartz Paula Mae Schwartz Guión: Joe Penhall Música: Nick Cave, Warren Ellis Fotografía: Javier Aguirresarobe Montaje: Jon Gregory Intérpretes: Robert Duvall, Charlize Theron, Viggo Mortensen, Molly Parker, Guy Pearce, Garrett Dillahunt, Kodi Smit-McPhee. Estreno en Buenos Aires: 24 de junio 2010 ![]() |