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Rosa de cerca Por Jorge Medina
Luego de presentar hace un par de años Lo que sé de Lola
(2006),
también en el Bafici del 2008, estrenada luego comercialmente y
ya con edición local en dvd, el madrileño Javier
Rebollo presentó en el Festival su nuevo opus: La mujer sin
piano (2009). Como la vez anterior, pero con mejor humor, presentó el
film dando antes y después de la función varias pistas
para su visión. Nadie dice que esté mal contar ciertos
puntos que puedan interesar al público, temas como el lugar y la
dificultad del rodaje, la elección del personaje y de los
intérpretes, etc. Distinto es cuando el artista debe explicar su
obra. Fuimos testigos de una de estas funciones privilegiadas que nos
brindó el Bafici y sin embargo aquí no hubo necesidad, a
pesar de la buena voluntad del director al querer hacerlo, de explicar
nada, pues La mujer sin piano logra una fluidez comunicativa con el
espectador, sino innovadora al menos poca veces vista y lograda en el
cine reciente, por su estilismo y una puesta en escena realmente
cinematográfica. Debemos dar crédito al azar, pues en
aquella función del 2008 en la que también estuvimos,
hubo desinteligencias que lograron que el entonces debutante Rebollo
despotricara contra la organización del festival (esto el
público no lo supo), y ahora -quienes estuvieron lo
recordarán-, cuando se quemó la copia apenas comenzada la
proyección, su respuesta desde la sala misma en penumbras fue
que “eso demostraba que el film estaba vivo”, ganando la
simpatía y las risas del auditorio. Precisamente esto nos
demostró una madurez y crecimiento en su persona, algo que se
vio reflejado también en su nueva obra.
El film, con un guión original escrito por Rebollo, posee la marca de un nuevo cine español, del que realizadores como el presente Isaki Lakuesta y el todavía joven José Luis Guerín son sus más valiosos ejemplos. Para entender este punto, hacemos referencia a La mujer sin piano, una película por demás interesante. Este film bebe de varias fuentes, desde Casa de muñecas de Ibsen (“Nora ya no vive aquí” se tituló la crítica española de Cahiers du Cinéma, haciendo referencia a la simetría entre el film y la pieza teatral) al papel de la mujer urbana del siglo XXI que recién comienza, más proletaria que burguesa, y al que el cine ha retratado en sus cien años de historia. Por ejemplo, como reflejo, más que influencia, tenemos a Jeanne Dielman 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975), film de Chantal Ackermann que pudimos conocer en la séptima edición del Bafici, allá por el 2005, sobre todo en esos momentos en que Rosa (el personaje de Carmen Machi, popular actriz española gracias a Almodóvar y la tevé) se sienta y mira en silencio el espacio vacuo, aunque con planos no tan largos con respecto a la obra de la belga. Parte de estas aclaraciones a las que hacíamos referencia eran las de que Rebollo podía mostrar a La mujer sin piano como un film político, y de hecho lo es. La acción tiene como trasfondo el episodio en que Bush, Blair y el anfitrión Aznar lanzaron su cruzada sacra contra el eje del mal musulmán, marcada ésta por la omnipresente televisión. A diferencia del mundo laboral con el que Rosa se topa a lo largo de una noche, ella vive de su profesión de depiladora atendiendo en su propia casa. El mundo exterior depende de una cadena de mandos. El maltrato, quizá involuntario, a los que nos tienen sometidos tantos empleadas/os de mostradores y ventanillas permite un rumbo de la trama por la comedia. De ser hombre la reacción de Rosa sería otra frente a la negativa de la empleada de correos en entregarle una encomienda (¡es España, coño!): por no contar con un documento válido, demuestra que, por más ciudadano nativo que sea, no tiene derechos. Nos recuerda, insistimos, a Jeanne Dielman buscando el botón perfecto en las mercerías de su ciudad. Su actitud paciente, ese rostro deadpan, la hermanan a los grandes cómicos como Keaton o Tati. Rebollo emplea el slapstick a preferencia del slowburn de un Jerry Lewis (por aquello de que si fuera varón lo destruiría todo, aunque sea sin quererlo). Esta es la misma visión funambulesca, de pesadilla, que el cine mostró en la comedia de Tashlin, en el Después de hora (1985) de Martin Scorsese y en Experto en diversión (1986) del recordado John Hughes, -qué es si no el paso de la adolescencia a la adultez para el personaje de Mathew Broderick-; en ambas y en La mujer sin piano todo transcurre en menos de 24 horas, y su peso dramático se pone en las horas nocturnas, en un Madrid nada hospitalario, donde ya ni siquiera se puede fumar en ningún sitio público. Por último, es necesario destacar el empleo de la banda de sonido. Quienes vieron el film saben de la existencia rutinaria de Rosa, y quizá esta actitud desaprensiva frente a la vida sea fruto de alguien que padece una enfermedad auditiva. El zumbido que la aqueja (pueden dar fe aquellos que alguna vez lo experimentaron) sale y entra del film y es absolutamente diegético, es parte de la historia, dándole entidad a la única música, además de sonidos y ruidos de radios y televisores, junto a un ringtone con música de Bach. Podemos encontrar un eslabón que la une a El silencio antes de Bach (2007) de Pere Portabella y La habitación verde (1978) de François Truffaut: el empleo de la pieza musical de Maurice Jaubert que, como el zumbido, entra en imagen en el momento menos esperado, transformándose también en parte de la historia. La peluca, el maquillaje de Rosa, son como el amor venerado del film de Truffaut, y nos hizo preguntarle si este personaje no estaba muerto en todo el film; la respuesta del director fue: “no, los muertos son los que la rodean”. A nosotros nos agrada la idea de que a veces los directores también puedan ser cinéfilos. |
![]() FICHA TÉCNICA La mujer sin piano España/Francia, 2009, 97' Dirección: Javier Rebollo Guión: Javier Rebollo, Lola Mayo Producción: Damián París Fotografía: Santiago Racaj Montaje: Ángel Hernández Zoido Vestuario: Lena Mossum Dirección de arte: Miguel Angel Rebollo Departamento de arte: Cecilia Casares Sonido: Dani Fontrodona Editor de sonido: Alex Capilla, Pelayo Gutiérrez Intérpretes: Carmen Machi (Rosa), Jan Budar (Rdek), Pep Ricart (Francisco), Esperanza de la Vega, Tomás del Estal, Nadia de Santiago, Cruz López Cortón, Isabelle Stoffel ![]() |