El oficio del director


Por Martín Badell

   Hablar del director Alain Resnais supone primero hacer algunos breves comentarios sobre su pasado, sobre el significado que su trabajo tuvo para la cinematografía francesa y mundial. Hábil e innovador montajista en films de renombrados colegas como Truffaut, Varda, Paviot o Reichenbach, Resnais supo más tarde aplicar lo aprendido en su extensa y no menos increíble filmografía, que comenzó con algunos títulos hoy ya de culto. Activo director de la nouvelle vague francesa, no sólo hizo cine, sino que también polemizó sobre la forma de hacerlo y sus implicancias. Ávido lector, introdujo muchos conceptos de la literatura que fueron configurando su estilo singular.
   Su última película estrenada en nuestro país fue Corazones (Coeurs, 2007), protagonizada por su mujer y musa, Sabine Azèma, y otro de sus actores,  André Dussollier. En 2008, Resnais volvió a juntar a la pareja para rodar Las hierbas salvajes (Les herbes folles, 2009), nuevo drama con ribetes casi macabros. A la dupla protagónica sumó tres efectivos personajes secundarios en la piel de Emmanuelle Devos, Mathieu Amalric y Anne Consigny.
   Con guión de Alex Reval y Laurent Herbiet, la película está basada en El incidente (L’Incident), de Christian Gailly, y es la primera novela adaptada para un film en la extensa carrera de Resnais. La historia narra el encuentro casi casual de Marguerite Muir (Sabine Azèma), una odontóloga y piloto de aviones apasionada, y Georges Palet (André Dussollier), un cincuentón padre de familia que atraviesa un difícil momento tras haber sido despedido. Dos historias, dos personajes que nada tienen que ver, se terminan conociendo cuando la mujer sufre el robo de su cartera y el personaje de Dussollier encuentra tirada su billetera. Lo que sucede después es un festín para el ojo del espectador, que asiste a una aventura tan romántica como escabrosa.
   Resulta difícil deconstruir en partes este film, ya que cada elemento encuentra sentido en el todo. Resnais cuenta su historia en distintos niveles: no es lo mismo lo que se ve y lo que sucede realmente dentro del relato, y mucho menos, la forma en la que es contado. Lo que en un comienzo parece un suceso intrascendente, Resnais lo convierte en un relato improbable, pero posible. Y aquello que se hace posible no resulta tan evidente, ya que su forma de narrar es sutil y al mismo tiempo contundente. Si bien el film es un drama con personajes que sufren de severos trastornos de personalidad, la forma en que el director los presenta no es para nada dramática. Una secuencia con un hecho trágico o desagradable puede ser contada en tono de comedia, o incluso con el suspenso propio de un thriller clásico. Esa contradicción acentúa aun más el sentido de los acontecimientos que se quieren contar. En este sentido, si bien es cierto que se trata de recursos estilísticos sujetos a la valoración subjetiva propia de cualquier espectador, resulta también innegable la destreza que posee este director para articular géneros y elementos de contenido en apariencia opuestos, sin por eso caer en un relato inverosímil.
   Es también interesante la forma en la que Resnais construye los personajes, ya que no son explicitados sus costados más escabrosos, ni son claras sus verdaderas intenciones. Esto no sólo genera un clima incierto de suspenso, sino que hace necesario que el espectador deba juntar pequeños indicios y hacerse una idea más allá del desconcierto que deviene de la forma en la que son narrados los hechos.
    Resnais juega en este film con el desconcierto, el humor y los saltos de género narrativo, y sabe que cuenta con un público con el que se puede permitir muchos sobreentendidos. Las hierbas salvajes posiblemente no quede en la historia como su obra más memorable, pero ciertamente vuelve a confirmar su calidad, vigencia y singularidad como director.






FICHA TÉCNICA
Las hierbas salvajes
Les Herbes Folles, Francia, 2009, 104'
Dirección: Alain Resnais.
Guión: Alex Reval, Laurent Herbiet.

Producción: Jean-Louis Livi.
Producción Ejecutiva: Julie Salvador.
Coproducción: Valerio De Paolis.
Diseño de Producción: Jacques Saulnier.
Asistencia de Dirección: Christophe Jeauffroy.
Editor: Hervé de Luze.
Fotografía: Eric Gautier.
Música: Mark Snow.
Sonido: Jean-Marie Blondel; Gérard Hardy; Gérard Lamps.
Vestuario: Jackie Budin.