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La cinta blanca Por Jorge Medina
En Una noche en Casablanca (Archie Mayo, 1946), los hermanos Marx, parodiando abiertamente a Casablanca
(Michael Curtiz, 1942) -el film bandera de Bogart-, se enfrentan
también con los nazis. Es el final de la guerra, el mundo ya
conoció el Holocausto, y Groucho, Chico y Harpo, luego de
dejar “groguis” a los espías, sentencian:
“¿Y esta es la raza superior?”. Los comediantes
fueron los que metieron el dedo en la llaga más incisivamente
que el resto de Hollywood: Frank Tashlin, no acreditado en este film,
Jerry Lewis, discípulo de Tashlin, en ¿Y dónde está el frente? (Jerry Lewis, 1970), y Mel Brooks en Los productores
(Mel Brooks, 1968); todos igual a la cola de Chaplin. Marx, Lewis,
Brooks judíos con humor judío.
Michael Haneke no hizo, aún, ninguna comedia, no es judío, pero tampoco alemán sino austríaco; no pertenece, ni quiere, a Hollywood. Pero es un director de cine lúcido y muy valiente. En La cinta blanca los personajes interpretados por los niños, auténticos protagonistas de la historia y trama, parecen su mejor broma: rubios, lindos, de similares rasgos y peinados. Parecen todos hijos de una misma pesadilla, como aquellos hijos del Peck-Mengele de Los niños de Brasil (Franklin Schaffner, 1978), y su maldad blanca, aria, los hace hermanos de aquellos malvados párvulos de pelo blanco con poderes sobrenaturales de El pueblo de los malditos (1960) en la versión de Wolf Rilla, también en blanco y negro, y no en la versión aggiornada a colores de John Carpenter (1995). “Los niños son buenos”, decía Elia Kazan en La luz es para todos (Elia Kazan, 1947), cuando un niño preguntaba: “¿qué es el antisemitismo?”. Los niños son crueles, parece decir Haneke, sin siquiera abordar el tema. Lo valioso de La cinta blanca es que esta malevolencia no es “el huevo de la serpiente” del nazismo. Haneke se cuida bien de mostrar a estos alemanes de población rural viviendo en condiciones feudales y no como proletarios urbanos, caldo de cultivo del nazismo; son en todo caso “la semilla de maldad” de tiempos venideros. Su ubicación temporal, previa a la Gran Guerra, los convertirá en carne de cañón de Hitler, y hacer responsable al poblado del film como metáfora del pueblo alemán que permitió y alentó al nazismo es sólo mirar una parte por el todo. Lo marca la puesta en escena: toda violencia, excepto el tropezón del caballo (que es numérico), está fuera de campo, marcada por el relato del narrador, el maestro rural -testigo de atrocidades de las que no habrá un culpable-, devenido luego voice-over, que narra esta historia como un total flashback. Todo quedará inmerso en el plano cinematográfico; por eso el niño con síndrome de Down golpeado y llorando es tanto o más perturbador que la imagen de su tortura (que no es mostrada). Para Haneke, es el origen de muchos males que no acabarán en la Segunda Guerra Mundial sino que arrasarán con la civilización toda, como contó él mismo en La hora del lobo (2003). Además se abre una polémica aquí: mientras cinéfilos y críticos conocen su filmografía gracias a dvds inéditos en Argentina, ciclos en cine-clubes o muestras en festivales, el público en general sólo conoció La pianista (2001) y Caché (2005), dejando un gran agujero negro en el conocimiento de la obra de este artista. Perder en los premios Oscar con la película de Campanella, ejerce un efecto negativo, aunque suene paradójico, desde lo comercial. Haneke muestra un universo (fílmico, ético) mucho más “difícil” para el espectador común. Antes de que el maestro finalice su relato poniendo a punto al espectador sobre lo que vendrá, el film termina un día domingo con el oficio religioso, y un coro infantil cierra el cuento. No olvidemos que el káiser Guillermo tuvo que nombrar un ministro que era un pastor protestante antisemita y aislacionista, que pugnaba por una religión alemana como identificación en contra de la Europa “decadente” a causa del socialismo y el capitalismo liberal. Los niños cantores remarcan su titulo original, La cinta blanca, una historia para niños alemana, y Haneke cierra su fábula con un fundido a negro. |
![]() FICHA TÉCNICA La cinta blanca Das weisse Band - Eine deutsche Kindergeschichte Austria, Alemania, Francia, Italia, 2009, 144' Dirección: Michael Haneke Guión: Michael Haneke Asesor de guión: Jean-Claude Carrière Fotografía: Christian Berger, Aac Sonido: Guillaume Sciama Montaje: Monika Willi Diseño de Producción:Christoph Kanter Vestuario: Moidele Bickel Productor ejecutivo :Michael Katz Producción: Stefan Arndt (X Filme Creative Pool GmbH, Berlín), Veit Heiduschka (Wega Film, Viena), Margaret Menegoz (Les Films du Losange, París) Andrea Occhipinti (Lucky Red, Roma) Intérpretes: Christian Friedel, Ernst Jacobi, Leonie Benesch, Ulrich Tukur, Ursina Lardi, Fion Mutert, Michael Kranz, Burghart Klaussner, Steffi Kühnert, Maria-Victoria Dragus, Leonard Proxauf, Levin Henning, Johanna Busse, Thibault Sérié, Josef Bierbichler Estreno en Buenos Aires: 22 abril 2010 ![]() |